Sobrevivir a la Navidad

Por fin llegó la Navidad!

Estas fiestas son muy amadas por mucha gente, en cambio, para otra, suponen un auténtico calvario.

Llega el momento de reunirse con la familia, pasar más tiempo con ellos, y esto provoca muchas veces, que florezcan todas esas discusiones que durante el año, hemos podido ir sorteando.

En todas las familias, suele haber una “oveja negra”, que es usada por el resto como diana de todas las críticas, ya sea por su forma de ser, o por las decisiones que ha tomado de su propia vida.

Otro perfil que encontramos en las reuniones familiares, es el cuñado que lo sabe todo, sea cual sea el tema del que se esté hablando, él siempre conoce las respuestas.

En todas las familias también suele estar el sobrino adolescente, este que se vuelve un poco insoportable, que se pasa toda la comida con el móvil en la mano, que directamente nos dice que “pasa de nuestra cara”.

Por otro lado tenemos a la madre o a la abuela, se ha pasado el día metida en la cocina, para que cuando lleguemos nosotros, con los dos primeros entrantes ya no nos entre nada más, y se disguste por el “feo” que le hacemos…

El padre exigente, que nos pregunta por nuestro trabajo, nos repite lo desaprovechada que tenemos nuestra vida. La tía que sólo pregunta si ya tenemos pareja, cuando nos pensamos casar, para cuando vamos a tener niños. El sobrino pequeño que no hace más que gritar… Buff! Y un largo etcétera más de estos “personajes”.

¿Quién no reconoce alguno de estos perfiles? En verdad, ¿qué sería de nuestra familia sin ellos?

Todas estas situaciones que son cotidianas, pueden suponer un gran estrés y ser el foco de muchas discusiones. Siendo las causantes de que la comida de Navidad se convierta en algo que no queramos recordar.

Para conseguir salir con vida y con un poco de dignidad de estas reuniones es importante tener algunas cosas en cuenta.

La primera es el consumo de alcohol, por todos es sabido, que en estas reuniones no falta ni comida ni alcohol en la mesa, un excesivo consumo de éste, nos puede provocar varias situaciones no deseadas. A algunos les da por estar más sensibles, otros son de lágrima más fácil, están los que se vuelven más irascibles o agresivos… Todo esto forma un cóctel explosivo.

Otra cosa a tener en cuenta es evitar en la medida de lo posible, las conversaciones conflictivas. Si sabes que en la mesa hay gente con distinta opinión a la tuya, evita hablar de algunos temas. No hables de política, y mucho menos en estas Navidades, el panorama político actual no está precisamente estable, como para querer resolverlo nosotros en una comida. Si no compartes afición por el mismo equipo que tu cuñado, no le hables de futbol, ya sabes que si tu cuñado es de los “listos” no le vas a convencer de que tu equipo juega mejor. Queda totalmente prohibido hablar de conflictos pasados, no es beneficioso volverlos a sacar a la luz, si son pasados, que se queden allí, en el pasado.

En esto días, las familias que han perdido a un ser querido, no se quitan de la mente que ya no esté aquí, ten por seguro que a nadie se le olvida, y es bueno recordarlo, pero recordarlo con alegría. No es bueno torturarse con lo que haría él o ella si estuviese aquí, eso aumentara la tristeza general de la familia.

Por último y no menos importante, recuerda siempre, empatizar con tus familiares, ponte en el lugar de ellos antes de juzgar cualquiera de sus actuaciones. Disfruta de la oportunidad que te da la vida de poder compartir estos momentos con ellos, mantén siempre un tono de voz respetuoso, y sobre todo no pierdas la sonrisa y el buen humor, recuerda que esto es contagioso.

Que paséis todos una Feliz Navidad y no os olvidéis: “hay que disfrutar de los pequeños momentos que te brinda la vida, no te arrepientas cuando sólo te quede su recuerdo.”

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