PERMÍTEME ESTAR TRISTE

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PERMÍTEME ESTAR TRISTE

Si, el coaching es fantástico.

Es fantástico aprender a pensar en positivo, a sonreír, a vivir en abundancia y llenarte de momentos felices.

Es fantástico contarle al mundo que vives y trabajas por lo que te gusta. Contarle al mundo tus nuevos proyectos que tanto te entusiasman.

Contarle al mundo llena de orgullo, los progresos de tu bebé que crece a pasos agigantados…

El coaching nos ayuda a crecer, a potenciar nuestras fortalezas, a entrenar nuestras debilidades, sacar un aprendizaje de nuestros “fracasos”.

Si, es maravilloso saber cómo gestionar nuestras emociones. Pero, y ¿si estamos tristes?

¿Qué hacemos cuando estamos tristes?

Como se “gestiona” una pérdida, una mala noticia…

Si, lo sé, yo soy coach, aún así, ¿cómo se logra gestionar este tipo de emociones?

Para mí, hoy en día y gracias al coaching me es muy fácil gestionar mis miedos, mis fracasos, dosificar mi alegría, mi entusiasmo… Pero ¿y la tristeza?

Parece que esté de moda, el optimismo, el buen rollo, el “tomarse bien” las cosas.

Señoras y señores, NO CAIGAMOS EN ESTE ERROR!

Gestionar nuestras emociones, no es enmascararlas, no es aparentar normalidad cuando algo nos supera, no es reírnos de los problemas, no es evitar miedos para no tener que enfrentarnos a ellos…

Gestionar nuestras emociones, es saber llorar cuando tenemos pena, temerle a lo desconocido, gritar cuando algo nos dé rabia, y por supuesto reír cuando algo nos dé alegría.

Gestionar nuestras emociones, es saber exteriorizar todos nuestros sentimientos, nuestras angustias, nuestras alegrías…

Y ahora sí, una vez exteriorizadas, lloradas, gritadas y reídas, podemos trabajar sobre ellas.

  • ¿Que nos angustia?
  • ¿Qué nos atemoriza?
  • ¿Qué podemos hacer nosotros para mejorar este sentimiento?
  • Y ¿Qué vamos hacer al respecto?

Vale, ya he buscado y anotado mis respuestas, ahora ya empiezo a gestionar mi tristeza. Me pongo a trabajar sobre ella, sobre lo que está en mis manos hacer para mejorarla, y lo que no esté en mis manos, lo aparto.

Aunque yo sea coach, también tengo tristeza, aunque me obligo a sonreír para engañar a mi inconsciente, tengo tristeza…

Y una vez más, voy a aprender de ella, me haré fuerte ante esto que me aterra y creceré un poco más como persona.

Sí lo haré, pero antes de todo esto, permíteme por un momento, estar triste.

Soy persona, así que antes de fortalecerme, déjame un momento para escucharme, sentirme y llorarme…

Aunque solo sea un momento…

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